sábado, 17 de octubre de 2009

El lujo mortuorio (II)


En el recorrido por el cementerio, hay lugares donde uno se detiene por la belleza de las esculturas. Si, además se conoce la historia, pareciera que se aprecia más y se ve con otros ojos.
La bóveda más buscada del cementerio no tiene nada de llamativo, pero en ella se encuentra el cuerpo embalsamado de Eva Perón, más conocida como Evita, quien murió con 33 años de edad. Su cuerpo fue robado de la CGT por la llamada "Revolución Libertadora", quien se encargó de ultrajarlo y esconderlo por 14 años. Muchos años estuvo enterrada con un nombre falso, en Italia. En 1971 fue devuelto a Perón en España, pero recién en 1976 sería entregado a la familia Duarte, quien dispuso su entierro en la bóveda familiar.
El cuento Esa mujer de Rodolfo Walsh, tiene como tema el secuestro del cadáver de Evita.

Todos los turistas y curiosos, buscan por el cementerio su tumba un tanto difícil de encontrar. Por eso, nos acercamos a una guía que paseaba a una pareja inglesa para pedirle indicaciones. Ella, muy amable, nos dijo que iba para ese lado y que nos llevaría. En el camino, se detuvo frente a la tumba de Rufina Cambaceres y yo comencé a reírme (interiormente), porque imaginaba la cara de la pareja cuando conociera una de las historias más tenebrosas del cementerio.
Rufina era una jovencita de sociedad, hija del escritor Eugenio Cambaceres y una ex bailarina.
En mayo de 1903, el día que cumplía 19 años, Rufina se preparaba para ir a una gala lírica en el teatro Colón. Sorpresivamente, fue encontrada muerta y los médicos le diagnosticaron un síncope. Hay dos versiones sobre los supuestos motivos de esta muerte. Uno, que esa noche se enteró que su madre era la amante de su enamorado, Hipólito Irigoyen, quien llegaría a ser presidente de la nación. Otra versión cuenta que la madre le suministraba un soporífero para que poder encontrarse secretamente con su amante y que le pudo haber provocado un estado de coma.
Sin importar los motivos, a la joven se la enterró en el cementerio de la Recoleta y, poco después, se encontró su ataúd con señales de violencia. Aparentemente, la joven había sido sepultada viva en un ataque de catalepsia.
En su tumba, podemos ver una imagen de una joven tomando el picaporte de la puerta de entrada.

Otra bóveda que llama la atención, es la de una joven artista, Liliana Crociati, quien murió en un alud en Austria, durante su luna de miel.
Está representada con su vestido de novia y Sabú, su perro, que murió el mismo día en Buenos Aires. El lugar tiene un estilo neogótico y se puede observar su cajón cubierto por un sari rojo que ella había comprado en la India.


Arriba, mausoleo de Marco Avellaneda (1813-1841), político tucumano y padre del presidente Nicolás Avellaneda.

Este domingo se celebra el Día de la Madre, un beso para todas y en especial para la mía, que cuando vea la foto se va a querer morir.

martes, 13 de octubre de 2009

El lujo mortuorio (I)


La Recoleta es un coqueto barrio porteño, llamado así por los frailes recoletos que se instalaron en ese lugar a principios del siglo XVII.
Junto a la antigua iglesia de Nuestra Sra. del Pilar, está el cementerio de la Recoleta, un lugar donde la muerte, se ha convertido en atracción turística.
Un domingo a las ocho de la mañana y con una suave llovizna resultó ser un excelente momento para hacer el recorrido por sus calles desiertas. Sólo mi madre, yo y muchos gatos que habitan esos rincones.
Lo primero que atrae del lugar, son los ostentosos mausoleos adornados con bellísimas estatuas. Lo segundo, son los personajes que allí descansan y sus historias.
El cementerio de la clase pudiente, de los presidentes, de los protagonistas de la ingrata historia nacional.
A dejado de ser un cementerio para pasar a ser un museo al aire libre que nos transporta a una época de lujo y ostentación.

Luz María García Velloso tenía 15 años cuando murió de leucemia en 1925. Una escultura tamaño natural la representa dormida, similar a una bella durmiente.

La familia Dorrego Ortíz Basualdo (quienes fueron dueños de la actual embajada de Francia), posee unas de las bóvedas más bellamente diseñadas. Con forma de capilla, la joven de la estatua, parece estar encendiendo el candelabro de siete brazos, que simboliza la luz divina y la salvación.

La primera foto es una escultura en mármol sobre granito negro sobre la tumba de José C. Paz (1842-1912), abogado y periodista, fundador del diario La Prensa.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Los hombres que no amaban a las mujeres


Los hombres que no amaban a las mujeres tiene una portada que me llamó la atención incluso antes de saber que era un best seller mundial. Una joven mujer atada que parece cautiva.
Muchas veces lo tuve en mis manos, pero el resumen no me despertaba deseos de leerlo porque no soy una consumidora del género policial negro.
Finalmente, la compré y la lectura comenzó un tanto lenta, para ir interesándome progresivamente.
¿Qué es lo que le sucedió a la adolescente Harriet Vanger? Esa es la pregunta que su tío (uno de los adinerados dueños de las empresas familiares Vanger), quiere responder a pesar que pasaron 36 años.
Como último intento por aclarar el misterio de la desaparición, Henrik Vanger, se pone en contacto con un periodista que acaba de ser sentenciado a prisión por difamar a un exitoso empresario sueco. Mikael Blomkvist, es un afamado periodista de investigación y cofundador de la renombrada revista Millenium. En sus cuarenta y tantos, mantiene una relación con la editora casada de la revista y tiene una hija adolescente que prácticamente no ve.
Acepta este caso, porque piensa que lo ayudará a salir del acoso del industrial que injurió y, además, lo mantendrá alejado, en la isla de Hedeby, para investigar a la extraña y disfuncional familia Vanger.
Lisbeth Salander es una jovencita problemática. Considerada retrasada por el estado sueco, su personalidad extremadamente antisocial, esconde una inteligencia sobresaliente. Con un estilo dark, campera de cuero negra, piercings y tatuajes, está lejos de ser la heroína a la que estamos acostumbrados.
Mikael y Lisbeth son los protagonistas, pero no se encontrarán hasta bien entrada la novela, donde los conocimientos de investigación de la joven serán requeridos por el periodista.
Es a partir del trabajo en equipo cuando se hace imposible dejar la novela. Es que el escritor sueco Stieg Larsson, no sólo hace una novela negra, sino que aprovecha para criticar a la política de asistencia sueca, y denuncia la violencia contra la mujer. Cosas que uno no imagina que suceden en países como Suecia.
Periodista comprometido con distintas causas (supongo que su Mikael está basado en él mismo), escribió la trilogía Millenium y murió repentinamente, sin llegar a ver el éxito que han tenido en el mundo.
La siguen dos libros más, La muchacha que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, y La reina en el palacio de las corrientes de aire.
Lo peor, algunas situaciones son poco creíbles.
Lo mejor, el personaje de Lisbeth, una heroína moderna que está lejos de ser una pobre damisela en apuros. Lo mejor salido de Suecia desde ABBA :P

domingo, 4 de octubre de 2009

...y me iré tranquila, me iré despacio

Es un día triste para la Argentina y toda latinoamérica, nos ha dejado físicamente nuestra querida Mercedes Sosa.
Este símbolo de libertad y lucha, nos deja sus canciones para que jamás la olvidemos.
"Mi razón no pide piedad,
Se dispone a partir.
No me asusta la muerte ritual,
Sólo dormir, verme borrar.
Una historia me recordará
Siempre."


viernes, 2 de octubre de 2009

¡Fuerza Negra!



Más de una vez he compartido mi gusto por Mercedes Sosa, cantante tucumana de 74 años, admiración que no sólo es por sus interpretaciones sino también por su postura en la vida y su persona.
Me uno a la esperanza de miles de personas que están rogando que supere el estado crítico de salud.
"Corazón de estudiante
hay que cuidar de la vida
hay que cuidar de este mundo,
comprender a los amigos.
Alegría y muchos sueños
iluminando los caminos.
Verdes, planta y sentimiento,
hoja, corazón, juventud
y fe."

domingo, 27 de septiembre de 2009

Cuento de boda


Connor Mead (Matthew McConaughey), es un soltero incorregible que disfruta de hermosas mujeres como si fueran descartables. Es adicto a su trabajo de fotógrafo y no cree en el amor.
Cuando su hermano menor, y única familia se casa, vuelve a la vieja mansión de su fallecido tío Wayne (Michael Douglas), un reconocido playboy al mejor estilo de Hugh Hefner. Una vez ahí,en medio de los últimos detalles de la boda, se comporta como la persona cínica y egoísta que es, hasta que la aparición del fantasma de su tío le advierte sobre tres visitas que recibirá esa noche.
El primer espírtu, es el de sus novias del pasado. Una adolescente ochentosa con la cual tuvo su début sexual después que el "amor de su vida" le rompiera el corazón.
El segundo, es el fantasma de su actual secretaria, quien vive arreglando los desastres amorosos que deja detrás de él, quien le mostrará que hay gente que lo quiere a pesar de todo.
El tercer fantasma, el de su futuro, le muestra a la mujer que amó siempre, Jenny (Jennifer Garner), casándose con otro después de hartarse de esperarlo.
Decide cambiar cuando observa su propio entierro, al que acude sólo su hermano y descubre que le arruinó la vida.
Si el personaje principal se le parece a Ebenezer Scrooge y la trama, a Cuento de Navidad (relato que Charles Dickens escribrió en 1843), es porque Hollywood no se cansa de copiar a los viejos clásicos.
Los Fantasmas de mis ex, es otra comedia liviana para pasar el rato, donde McConaughey vuelve a repetir su papel de mujeriego, lindo y carismático.
Para fines de año, se espera otra adaptación de esta obra de Dickens, con el tipo de animación de El expreso polar y Jim Carrey en el papel de Scrooge.

martes, 22 de septiembre de 2009

La piedra filosofal


"Después de todo, para una mente bien preparada, la muerte no es más que la siguiente gran aventura" Albus Dumbledore a Harry Potter.

Es la frase con la que me he quedado del primer libro de la saga de J.K. Rowling.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Loca por Darcy



¿Qué mujer que haya leído Orgullo y Prejuicio no ha soñado con encontrarse con un Fitzwilliam Darcy? ¿A quién lo gustaría pasear por la magnífica Pemberley?
La BBC se aprovecha del deseo de gran parte de las mujeres para crear la miniserie Lost in Austen.

Amanda Price (un apellido muy austeniano), es una joven londinense que tiene una vida poco romántica. Un novio al estilo Homero Simpson y un trabajo bancario.
Para evadir la falta de romance, se sumerge continuamente en el libro Orgullo y Prejuicio y sueña con Darcy (hasta acá, me siento identificada).

Una noche descubre una puerta secreta que la comunica con el hogar de los Bennet y, Amanda y Elizabeth, intercambian lugares por accidente.
Una vez que se sumerge en el siglo XIX, veremos cómo se meterá en situaciones incómodas y fuera de lugar.
La serie busca ser comedia, y por eso, ridiculizan al personaje femenino como si fuera una especie de Bridget Jones.
Supuestamente, Amanda, es una fanática de la obra y ella misma dice amar los modales, el lenguaje y la cortesía de esa época. Sin embargo, al estar ahí, poco hace para encajar en eso que ama.
Además, cuando las cosas empiezan a alejarse de la historia que todos conocemos, ella intenta arreglarlas. Pero una amante de la obra y de Darcy, ¿besaría a Bingley?
Sí, ya sé, le estoy buscando lógica a algo que no la tiene. Pero esos detalles son los que no me terminaron de convencer.
Algo interesante fue ver a algunos personajes bastante cambiados con respecto a lo escrito por Austen. Una Caroline Bingley igual de insoportable, pero ocultado un gran secreto y un siempre encantador Wickham que en el fondo, no es lo que parece.
Una serie para fanáticos que no sean puristas de la historia, con muchos guiños hacia la serie de 1995 protagonizada por Colin Firth (ya saben todos que mi Darcy es Matthew Macfadyen).
El ritmo de los tres primeros capítulos transcurre a una velocidad normal. El cuarto y último, transcurre lleno de hechos a un ritmo frenético. Las historias se terminan a las apuradas y algunas quedan inconclusas.
Los protagonistas están bien, pero me cayeron mucho mejor los actores que hicieron de Bingley o de Wickham que el mismo Darcy.
No pasará a ser parte de mi colección de preferidas, logra hacer reír y entretiene.
Parece ser que hay intenciones de llevarla al cine. Será que Jane Austen asegura público.
Los dejo con una escena que me resultó graciosa, Amanda es invitada a cantar en casa de lo Bingley y elige un repertorio muy poco frecuente para la época.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Los nombres en la historia


Hace un tiempo que terminé dos libros de Gabriela Margall, escritora argentina de novelas histórico-románticas.
Desconozco si fue intencional o no, pero en los títulos de sus tres novelas, juega con el verbo "nombrar".
La primera, Si encuentro tu nombre en el fuego, transcurre en la primera invasión inglesa al Río de la Plata. Un romance entre un soldado británico y una jovencita criolla con ideales de libertad.
Con un personaje secundario de esta novela, surge Con sólo nombrarte. Jimena Torres es la prima independiente de la protagonista de su primer libro. Una joven mujer que ejerce el comercio en la Buenos Aires colonial y que es criticada y juzgada por ello.
En el primer libro, Jimena decide luchar contra los ingleses que avanzaban sobre la ciudad. En estas circunstancias, conoce al capitán Martín Olivera, hijo de una importante familia de Montevideo.
Con sólo nombrarte, retoma este encuentro y el romance que surgió en esos días convulsionados. Esta vez, con la toma de Montevideo por parte de los ingleses y la segunda invasión como fondo histórico, se desarrolla la historia de amor entre Jimena y Martín, complicada por la mala reputación que mancha a Jimena.

Lo que no se nombra, es su tercer libro. Cambia las invasiones inglesas por la primera corriente inmigratoria.
El marco es una Buenos Aires europeizada, llena de contrastes entre los pequeños palacios y las viejas casonas usadas de conventillos, lugares sucios y pobres, donde van a parar aquellos inmigrantes europeos que vienen en busca de una vida mejor.
En este contexto, encontramos a Victoria Serment Lezama, una princesita porteña que habita uno de los tantos palacios. Una muchacha sin vida ni opinión, sujeta a las decisiones de su madre.
Ella conocerá a Federico Elizalde, hijo de inmigrantes portugueses, que logró el sueño de su padre zapatero y se convirtió en un médico lleno de ideales de igualdad.
Entre las costumbres propias de la época, irá naciendo un romance complicado por la desigualdad social.
Victoria deberá romper ataduras y hacer sentir su voz. Federico, abandonar sus prejuicios sobre la alta sociedad.
Lo que me gustó de sus libros es que se dedica a describir las personalidades de sus personajes y no tanto las apariencias físicas.
De los tres libros, me quedo con el primero, por cuestiones de simpatía hacia los personajes, el sentido de humor pícaro de William Burton me enamoró, algo que no lograron los otros personajes masculinos.

Estoy atrasada con mis lecturas, eso me pasa por leer varios al mismo tiempo. He terminado con el primero del niño mago y empecé la llamada trilogía Millenium. A su vez, retomé los vampiros de Charlaine Harris y una compañera me prestó uno de Cristina Bajo.
Aunque ya decidí dedicarle la próxima entrada a la miniserie de la BBC "Lost in Austen".

jueves, 3 de septiembre de 2009

El fin de la inocencia


Con esta frase, el diario de vespertino de mi ciudad, tituló la crítica a Harry Potter y el Misterio del Príncipe.
Primero que todo, no he leído el libro de J.K. Rowling, por lo que mi opinión sólo se basa en la película que fui a ver hace unas cuantas semanas.
La vida tranquila de la infancia ha quedado atrás. En un ambiente tenso y oscuro, los muchachos de Hogwarts intentan llevar vidas de adolescentes normales, llena de romances, celos y...hechizos.
Entre hormonas alborotadas, la amenaza de Lord Voldemort es una realidad que se percibe en cada rincón la escuela mágica y hasta en el mundo muggle.
Porque aunque Voldemort sólo tiene su aparición como un joven Tom Riddle presente en un recuerdo de Dumbledore, la fatalidad está en el aire y sus enviados se encargarán de hacerla tangible para los integrantes de la escuela de magos.
"Transición" es la palabra que más he oído decir al hablar de este libro y de esta película. Es el fin de la inocencia, el paso hacia la madurez de Harry, que sabe que la guerra está por comenzar y que el enfrentamiento es inevitable.
Michael Gambon es un gran actor británico y se luce con su Profesor Dumbledore, haciéndonos olvidar a Richard Harris, el primero que lo interpretó y que falleció en el 2002.
Alan Rickman vuelve a su rol de Severus Snape y es una pena lo poco que aparece en pantalla, dejándonos a los que no leímos el libro con muchas dudas.
Los tres mosqueteros, Daniel Radcliffe, Emma Watson y Rupert Grint, han mejorado en sus papeles.
Aunque el descubrimiento (el roba escena de la película), para mi gusto fue el pequeño Hero Fiennes-Tiffin, que casualmente interpreta a Voldemort en su infancia, rol que de adulto, interpreta su tío Ralph Fiennes. Todo un Damien Thorn.
Romance, misterio, traiciones y tragedias. El elegido deberá demostrar que lo es, pero eso será en otra ocasión.

Siguiendo con el fin de la inocencia, vi una película de bajo presupuesto que transcurre en los años 80.
Adventureland es un parque de diversiones donde irá a parar un joven al que sus padres no pueden pagarle la matrícula de la universidad. Pasará sus vacaciones trabajando el parque que da título a la película, intentando ahorrar para cumplir una parte de sus sueños.
El parque tiene un abanico de personajes graciosos y trágicos, el "ganador", el "perdedor intelectual", la chica vulgar, la sexy, y el muchacho protagonista que tiene gran confianza en sí mismo.
Algunos ex Saturday Night Live, Ryan Reynolds y la chica Crepúsculo, Kristen Stewart, entre los actores conocidos.
Es bastante predecible, pero la disfruté como tributo a la moda y la música de mi infancia.