
El fin de semana pasado me di un atracón de películas que podrían entrar en el género de romances dramáticos.
El Velo Pintado (The painted veil, 2006), cuenta la historia de una joven pareja en los años 20. Walter (Edward Norton), es un médico bacteriólogo que decide pedirle matrimonio a Kitty (Naomi Watts), una joven frívola y un tanto caprichosa, poco tiempo después de conocerla.
Kitty lo acepta, pensando que se liberará de la dependencia familiar y que tendrá una vida excitante en la lejana Shanghai.
No tardarán mucho tiempo en darse cuenta que su matrimonio no es feliz y que está basado en decisiones apresuradas.
En Shanghai, Walter se dedica a su trabajo y Kitty se enamora de un diplomático inglés. Cuando su apático esposo descubre el romance, toma una decisión que cambiará sus vidas.
Le ofrece un divorcio escandaloso o que ella lo acompañe a una lejana población a atender una epidemia de cólera.
En medio de la pobreza, la muerte y la soledad, la pareja se conocerá verdaderamente.
Basada en un libro de
William Maughman, muestra el crecimiento de dos personas, la diferencia de un amor superficial con un amor espiritual. Un drama adulto, donde el personaje de Walter me recordó a Wentworth (Persuasión), quien tiene que vencer el resentimiento para tener una segunda oportunidad.
A las excelentes actuaciones, se le agrega una maravillosa fotografía.

Para variar un poco, busqué un romance moderno en
Definitivamente, tal vez (Definitely, Maby 2008), sí, como el primer álbum de Oasis.
Tengo que comenzar diciendo que lo que me gustó de esta película fue su originalidad en el planteo y en su final no predecible, un defecto que suelen tener las películas del género.
Maya (Abigail Breslin), quier ayudar a su papá Will (Ryan Reynolds), que está divorciándose, a encontrar el amor de su vida.
Su papá se verá en la ardua tarea de contarle sobre las tres mujeres de las que estuvo enamorado, pero sin revelar nombres en un juego misterioso donde, como la nena de la película, nos veremos intentado descubrir con cuál se casó.
Conoceremos a Emily (Elizabeth Banks), la novia universitaria, April (Isla Fisher), la mejor amiga y confidente, coleccionista de versiones de Jane Eyre, y Summer (Rachel Weisz), la periodista con un ex novio escritor borracho y maravilloso (Kevin Klein).
Entre el relato de su pasado, se podrán ver guiños al público de cierta edad. No es una gran película, pero me resultó entretenida.

Dejo para comentar última
La Joven Victoria (The Young Victoria, 2009), centrada en narrar la juventud de la reina que más tiempo estuvo en el trono de Inglaterra.
Emily Blunt, encarna a Victoria, desde el año anterior a su llegada al trono hasta poco después del nacimiento de su primer hijo.
Nos mostrará una reina joven y apasionada, que se verá envuelta en enredos políticos, conflictos con su madre, una relación polémica con Lord Melburne (Paul Bettany) y el comienzo de su romance con el príncipe Alberto (Rupert Friend, Wickham de Orgullo y Prejuicio).
Su historia fue llevada muchas veces al cine, en especial por la cautivante relación que tenía con su esposo. A pesar que me gustó mucho, me da la sensación que se termina cuando está en su mejor momento.
Rodada en los bellísimos castillos y jardines donde vivió la verdadera Victoria, tiene una perfecta ambientación y correctas actuaciones.
Algo que realmente me enamoró fue la banda de sonido de Ilan Eshkeri, muy romántica y con el tema final, Only You, interpretado por Sinéad O'Connor.

Soundtrack
The Young Victoria