
Vengo posponiendo el escribir. Las vacaciones y el excesivo calor me quitan las ganas de sentarme e intentar escribir algo coherente. Aunque rara vez lo consigo, ahora puedo culpar a las altas temperaturas.
Me gusta Dickens y las adaptaciones de la BBC, sobre todo si de ella se encarga Andrew Davies, quien tiene una larga lista de magníficas adaptaciones de grandes novelas: Pride and Prejudice (1995); Wives and Daughters (1999); The Way We Live Now (2001); Dr. Zhivago (2002); Tipping the velvet (2002); Bleak House (2005); Northanger Abby, (2007).
El pasado otoño inglés, se estrenó Little Dorrit, una de las novelas menos populares de Charles Dickens. Libro difícil de conseguir por estas latitudes porque hace años que sólo se consigue la versión “infantil” (quisiera conocer algún niño que la haya leído…entre mis alumnos seguro que no). La editorial Aguilar publicó, hace un tiempo, las obras completas de Dickens que, por mi ciudad, se podían adquirir salteadas en los kioscos de revistas.
La serie de 14 episodios, comienza con el nacimiento de Amy Dorrit (Claire Foy), dentro de la cárcel para deudores de Marshalsea.
Veinte años más tarde, Arthur Clennam (Matthew Macfadyen), regresa a Londres con su madre, después que estar fuera muchos años, tras la muerte de su padre. La madre de Arthur, una persona mala y que desprecia a su hijo, vive con sus sirvientes, Flintwinch y su esposa Affery, empleando como costurera a la “pequeña Dorrit”. Arthur y Amy se conocen en la casa y ella pronto se enamora de él.
Intrigado por el interés y buen trato de su madre con la joven, Arthur conoce a William Dorrit y comienza a investigar el origen de la deuda. Mientras tanto, reanuda relación con su ex prometida y corteja a una señorita que había conocido en el camino de regreso a Inglaterra.
En casa de la jovencita, conoce a Daniel Doyce, un inventor en busca de capitales, con el que se hace socio.
Gracias al señor Pancks (personaje que me recuerda a Guppy, no se por qué), descubre que el señor Dorrit es heredero de una fortuna que lo sacará de la cárcel. El carácter agradable del anciano, al liberarse y tener nuevo status, cambia. Se vuelve pedante, orgulloso y, el nivel social del señor Clennam le parece poca cosa, además de recordarle su pasado en la cárcel. Él y su familia, se irán al continente, separando a Amy de su amigo Arthur.
Mientras toda esta historia se desarrolla, también crece la intriga sobre las últimas palabras del padre de Arthur, cartas que esconde su madre y, la aparición de un francés de oscuro pasado y malvado, que pretende extorsionar a la Sra. Clennam con la revelación de un secreto.
Después de un escándalo financiero, en el cual la compañía floreciente de Doyce & Clennam, pierde su capital, Arthur es llevado a la prisión de Marshalea. Allí se enferma y, Amy (que regresó luego de la muerte de su padre), va a cuidarlo. Recién ahí, Arthur se da cuenta lo que siente por ella, pero no desea para ella una vida de pobreza y sufrimiento.
Amy le informa que es pobre nuevamente, porque su padre había invertido el dinero en el mismo banco que él.
La Sra. Clennam, le comunica a Amy el secreto que guarda (no lo voy a decir), presionada por el francés que la chantajea.
El socio de Arthur, vuelve rico de su gira por Rusia y lo libera.
Después de una vida de sufrimientos, Amy y Arthur, se casan. Así concluye la historia.
Los aspectos técnicos de la serie están muy bien cuidados, el vestuario, los lugares, la presentación.
Las actuaciones son muy buenas, especialmente, la Sra. Clennam (Judy Parfitt) y el Sr. Dorrit (Tom Courtenay). De Arthur Clennam me guardo la opinión, está de más que diga que me enamoré del personaje.










