domingo, 1 de diciembre de 2013

En llamas

En llamas quedé cuando terminó la película sabiendo que hay que esperar un año más para ver la mitad de Sinsajo.
Sí, claro que sabía que no terminaba pero, tal como me pasó con el libro, entro en un estado de frenesí que necesito ver las películas, tal como necesité terminar los libros en tiempo record.

Está segunda parte de la distopía de Los juegos del hambre, debo decir que está muy bien realizada. Se nota el mayor presupuesto en la realización y los actores están, en su mayoría, impecables en sus roles.

Katniss Everdeen debería ser argentina y jugar en la selección nacional! Me encanta este personaje! Tiene una fuerza interior, una madurez para enfrentar lo que nadie quiere, que no hay mujer que no la envidie.
Es que no es la simple historia de amor teen, es una crítica a un sistema totalitario, con un circo romano en vivo y directo, como un Gran Hermano morboso y sangriento. No es una heroína, se resiste a ser símbolo de una revolución, pero no puede evitarlo, al fin y al cabo "recuerda quien es el enemigo".

Como pienso que Kristen Stewart es de las actrices menos versátiles que existen en la tierra, admiro a Jennifer Lawrence que es exquisita, en belleza, simpleza y actitud. No por algo tiene 23 años, dos nominaciones y un Oscarcito en la repisa.

En esta segunda parte, el presidente Snow (Donald "papá de Kieffer" Sutherland), se ensaña con la pobre Katniss, ya que su ardid para ganar junto a Peeta la última edición de Los juegos del hambre, ha provocado tumultos en los estados de la frágil Panem. A pesar de los pobres esfuerzos por parte de ella para colaborar, la mecha está encendida y todo está a punto de estallar en llamas.

Así que la solución de un gobierno dictatorial es simple, someter al miedo a los rebeldes, entretener a la masa (o desaparecidos y torturados mientras se jugaba el Mundial 78). Y así, Katniss, Peeta y otros vasallos que han ganado otras ediciones, se ven nombrados tributos nuevamente para una edición especial.

Nuevos personajes, otros ya conocidos pero que evolucionan, como Haymitch (Woody Harrelson), en su rol de guía y algo más, la misma Effie (Elizabeth Banks), que demuestra tener sentimientos humanos más allá de sus excéntricos trajes y el magnifico Philip Seymour Hoffman, con un papel detestable que el que no leyó los libros, debe seguirlo.

Acción garantizada, buenas actuaciones, reflexión (para aquellos que tenemos la edad para hacer más que esperar que se besen), es una excelente película, de lo mejorcito que vi en el año.

A mi criterio:
Lo mejor: la actuación de Lawrence, Johanna Mason (Jena Malone), que sus pocos momentos está más crazy que yo en mi SPM y el personaje de Finnick (Sam Claflin) que está para comérselo con pan y manteca.
Lo peor: sigue pareciéndome muy poco actor Josh Hutcherson (y no lo digo por su altura), que queda fagocitado por la gran Jenny.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Daisy Miller


No me canso de decir lo mismo, Henry James era un tío complicado, ya sea por su estilo narrativo como por el destino trágico que tienen casi todas de sus protagonistas femeninas. Será por estas razones que me gustan tanto los libros que he leído de su autoría.

Daisy Miller no es la excepción, en esta novela corta, como en otras del mismo autor, encontramos uno de sus temas preferidos, comparar el espíritu "libre" del norteamericano que termina siendo seducido por la cultura y modos europeos.

El joven y distinguido Winterboune, un norteamericano que ya ha adoptado los modos europeos, se ve seducido por el encanto de Daisy Miller, una jovencita que proviene de una familia de “nuevos ricos” relacionados al comercio, cuyo padre desea inculcar los buenos modales, pulirla y, tal vez, conseguir un buen partido para ella.
Su madre vive enferma y ella, ingenua y desenfadada, pasea su belleza libremente sin temor a mostrarse como una coqueta.

El primer encuentro que se produce en Suiza, le seguirá más trato en Roma, donde el círculo norteamericano se muestra escandalizado por la conducta de Daisy y la falta de clase de su familia.
Winterboune intenta “rescatarla” de su posible condena moral, movido por el cariño que le tiene pero también por su propia cobardía ya que teme verse involucrado en el escándalo.

Es una novela muy corta, pero no por ello carece de la complejidad típica de James, que nos revela la hipocresía de una época cargada de censura puritana que juzga la espontaneidad con la pena del ostracismo social.

lunes, 30 de septiembre de 2013

84, Charing Cross Road

Como una apasionada de comprar, acumular y disfrutar de los libros y las librerías, una novela que toque el tema de la pasión por leer y escribir, es una tentación.
Hacía mucho tiempo que quería leer el libro de Helene Hanff,  una novela epistolar entre ella y su librero en épocas duras para los británicos que intentaban volver a la normalidad después de la segunda guerra.
Esta escritora que sobrevive en New York y que, debido a sus excentricidades literarias, suele solicitar a una pequeña librería londinense sus extraños pedidos de autores que ya no son publicados o pocos conocidos.
Comenzando con unas cartas estrictamente de carácter comercial, a medida que se avanza, las cartas van mutando de a poco, hasta convertirse en cartas entre comerciales y amistosas, donde la distancia no impide que se presten ayuda y se creen lazos de amistad.
Es un libro que habla sobre libros, pero también sobre relaciones entre los seres humanos.

Dos cosas me han pasado con esta lectura a la hora de analizarla. La primera fue que di con ella gracias a cumplir mi sueño de conocer una librería en particular, un sueño que la escritora no pudo cumplir, ya que cuando al fin pudo viajar a Londres, la librería ya había cerrado y su viejo amigo ya estaba fallecido.
Cuando pude viajar a Buenos Aires el año pasado, quise conocer la librería Grand Splendid, allí encontré varios libros que me traje para Santa Fe, más los maravillosos recuerdos de ese lugar tan hermoso. Entre ese grupo, vino conmigo 84, Charing Cross Road, que al ser un libro de pocas páginas, casi me lo termino mientras disfrutaba del café/escenario que se encuentra en este ex teatro.
Lo segundo que me hizo pensar es que, a pesar de las distancias, se pueden conocer personas con gustos similares a los nuestros y, a través de blogs, mails, facebook, o el medio escogido en la actualidad (que a veces incluye cartas), se pueden realizar amistades y sentir esos lazos de amistad existen aunque tal vez nunca lleguemos a conocernos en persona.
Post Data: sumo un lugar más que me gustaría visitar sin algún día tengo la fortuna de viajar a Londres.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Todos fuimos chicos

El miércoles se celebró el Día del Maestro en mi país. Ser maestro nos trae un sinfín de dolores de cabeza que, generalmente son compensados con risas, anécdotas y cariño a montones.

Aunque uno nunca haya ejercido la docencia, ¿quién no tuvo una maestra en su vida que lo marcó en cierto momento?

El estar rodeada de niños gran parte del día, nos hace expertas en dibujos animados, música de moda, la serie que tiene onda y las películas “copadas”. En definitiva, nos mantienen jóvenes y con el niño interior despierto.

Pero esta entrada no es sobre mi profesión, aunque está relacionada, ya que es de las últimas películas infantiles que he visto.


En el verano, gracias a las grandezas con la que era alabada la princesa Mérida por parte de mi primita de 5 años, vi Brave (Valiente), una nueva película de Disney donde cada día muestra más que las antiguas damiselas en apuros están out y que las nuevas no necesitan ningún príncipe azul que las rescate. Situada en la antigua Escocia, es una hermosura en imagen, en música y en leyendas celtas. Una historia donde la valentía no es un valor meramente masculino y las mujeres son de armas tomar.

Luego me tocó ver The Croods (Los Croods; Una aventura prehistórica), esta vez fue en cine y de la mano de Dreamworks.
Un padre exageradamente sobre protector de su familia en la época prehistórica, momento de cambios profundos en la Tierra y dentro de su familia. El papá que se niega a los cambios, pero que como todos, tendrá que adaptarse a los nuevos tiempos y al crecimiento de su hija adolescente. Una historia de familia, con mucha aventura, gran colorido y momentos graciosos, en especial de una de las mascotitas.

Desde que se anunció la segunda parte de Monster Inc.. que más que secuela, sería una precuela, que tenía a un niño que me taladraba la cabeza para ir a verla sin entender que aún no la estrenaban.
Finalmente llegó el día y con nuestro anteojos 3D, nos dispusimos a compartir risas con Mike y Sulley. Pero esta vez, nos contarán la forma en que estos monstruos tan dispares terminan siendo tan buenos amigos.
En Monster University, el tierno Mike, se esfuerza en sus estudios para lograr el sueño de su vida de convertirse en "asustador", aunque nadie lo tome en serio. Sullivan cree tener todo logrado, que no necesita esforzarse y es el "alma de las fiestas".
Las circunstancias los obligarán a unir fuerzas con otros rezagados para demostrar que el trabajo en equipo funciona, pero también que vencer sin merecerlo no es mérito y que los sueños se pueden hacer realidad, aunque llegue tarde porque el camino fue más largo.

Por último, con mis alumnos de 3º, tuvimos una jornada de cine en la escuela con pochoclos, pororós, palomitas de maíz o como se llamen en cada país incluidos.
Esta vez le tocó el turno a Wreck-It Ralph (Ralph, el demoledor), también de Disney, está basada en videos juegos. Ralph es el malo del suyo, que destruye lo que Félix reconstruye. Es el "malo" de la historia, aunque él no se considera malo y está cansado de los desprecios que sufre por su condición de malvado.
De ahí en más, este personaje comenzará un peregrinaje por diferentes videos juegos, intentando demostrarse a sí mismo que puede ser más y mejor. En medio de ello, irá cambiando vidas y la suya propia.
Dejando el mensaje que hay que aprender a quererse como uno es y que cada uno tiene una función que cumplir en el mundo que es irreemplazable
.

Cuatro recomendaciones para volver a ser niños por un rato.


viernes, 9 de agosto de 2013

Mary Barton

Últimamente estoy leyendo mucho, pero bien se sabe que cantidad no es sinónimo de calidad.
Tengo muchas lecturas para comentar y hoy me decidí por un clásico de Elizabeth Gaskell (1810-1865).

En mi ciudad es muy difícil conseguir libros de esta autora y buscando entre libros viejos de la biblioteca, conseguí leer Mary Barton en una muy vieja edición de 1933.

Casi todos los libros que leí de esta autora tienen una fuerte crítica social. En este, su primer libro, la historia transcurre en el Manchester de la Revolución Industrial, donde la clase obrera vive en la pobreza extrema y mueren como moscas, mientras los dueños de las fábricas nunca pierden sus ganancias y ostentan su riqueza.

Mary Barton, es la joven protagonista a quien veremos crecer y sufrir las vicisitudes económicas a las que están expuestos los trabajadores fabriles. Su padre es un sindicalista con ideas de mejoramiento de las condiciones laborales, por lo que cuando es echado y nadie lo contrata, se vuelve un tanto radical.

Ante el crudo relato de la vida miserable, el hambre constante, las enfermedades y la muerte rondando, es lógico que la joven no quiera ser cortejada por Jem, un pobre obrero de buen corazón.En medio de una vida tan dura, sueña con un escape de esa realidad. Siendo su belleza el medio que cree la sacará de la pobreza al ser cortejada por el hijo de uno de los ricos industriales. 

Muchas pruebas le tocará vivir a Mary para lograr la felicidad, aunque ésta siempre estará marcada por un dolor imborrable.

La escritora escribió la novela denunciando claramente las injusticias del sistema que ella misma vio en Manchester, ciudad en la que vivió gran parte de su vida.
Es una historia de amor pero, sobre todo, es una crítica social, donde el trabajador no pide caridad, sino que exige trabajo digno.
Más de 150 años más tarde, el mundo capitalista sigue mostrando las mismas falencias.

"A veces es preferible el arrebato del loco a la sabiduría del sabio."

domingo, 7 de julio de 2013

¿Acaso soy masoquista? Parte...ya no me acuerdo.

No voy a poner pretextos, diré la verdad de mis grandes ausencias para hacer entradas y comentar los blogs que sigo. Estoy en una relación. ¡Epa! Nooo, ojalá fuese ese tipo! Lo mío es relación amor-odio con internet. Paso por fase odio, donde casi no me conecto más que para chequear mails, ver algo del facebook y no mucho más.

¿Qué diferencia hay entre este fin de semana a otros? Que estoy en cama, haciendo reposo por una "bursitis" algo que no sabía que existía hasta esta semana.La edad no viene sola.

Así que me decidí a emprender una entrada que tengo en la lista interminable de libros y películas que he visto.

Le toca el turno a la segunda y tercera parte de la saga de Christian Grey y su Anastasia Steel. Si, los famosos protagonistas de 50 sombras de Grey, 50 sombras más oscuras y 50 sombras liberadas. La primera parte ya la comenté hace tiempo, declarándome una sumisa más que caía en las garras de este libro erótico-romántico-masoquista.

El primer libro no termina bien, pero sabiendo que hay dos libros más, es obvio que hay más para contar sobre las vidas de Grey y Steel.
Esta segunda parte es un tira y afloje constante entre los dos protagonistas, que si bien han decidido mantener una relación fuera de la común, cada uno querrá que sus necesidades se vean cubiertas, lo que implicará ceder y conceder. 
Engancha, simplemente eso. Lo narra en forma sencilla y una se termina involucrando en las sombras del Grey adicto al control, comenzando a entender mejor sus temores y su necesidad de mantener todo bajo sus reglas.
Nuevos personajes se introducen para embrollar aún más la problemática relación, entres ex sumisas y acosadores nuevos (algo sobrecargado). Pero a su vez, vemos que Mr Grey tiene su corazoncito, aunque tenga un cuarto rojo del dolor (o placer).
Algo que no soporto, ni soporté en el primero, fueron las famosas conversaciones interiores de Anastasia y su "diosa interna", los comentarios, bailecitos y pavadas repetitivas que resultan pesadas.

El último episodio de la saga, todo parece marchar sobre ruedas. El amor a triunfado, todo son "corazones y rosas" y algún azote en el trasero de vez en cuando (con el consentimiento gustoso de la dama). Claro que esto no puede seguir así, por lo que los problemas vendrán, tanto de fuera de la pareja como de dentro.
Todavía hay incógnitas sin resolver sobre el segundo libro que se explotarán en el último, de una forma un tanto increíble por las venganzas caricaturezcas, como demasiado exageradas, para mantener a los Grey en tensión.
A su vez, en la pareja surge un problema que no terminará siéndolo, pero que llevará algunos capítulos de tensión y aprendizaje.

En definitiva, el dominante Christian Grey, termina siendo poco más que un osito cariñoso. The power of love jajaja. TEAM IAN FOREVER!

Dejo de decir pavadas porque está por empezar True Blood y necesito una dosis de bad boy Eric.



martes, 28 de mayo de 2013

La esclavitud según Hollywood

No puedo creer que esté llegando el fin de mayo y no me haya hecho el tiempo de hacer una miserable entrada en el blog.
Así que hoy, me auto-obligo a sentarme un rato frente al ordenador a decidir qué contar de tantas cosas que he leído y visto.
Finalmente me decido por algo de cine que vi hace como tres meses. Tres meses! En fin, más vale tarde que nunca.

La esclavitud en América fue diferente en cada país del continente. En mi país, la mayoría eran personal de servicio y los "exterminaron" en su mayoría mandándolos a las distintas guerras siempre encabezando las batallas.

En Estados Unidos fueron el principal recurso de enriquecimiento de los terratenientes sureños, quienes tenían mano de obra gratuita y sin derechos para sus plantaciones.

Este año vi dos películas sobre el tema, con dos visiones muy diferentes, dirigidas por directores totalmente distintos.

La primera fue Django Unchained (Django desencadenado), de Quentin Tarantino, director que no es santo de mi devoción por su tendencia a la violencia demasiado gráfica.
La historia es un homenaje (como los que le gusta realizar al cineasta) a los filmes estilo "spaghetti western". Un cazarrecompenzas de origen alemán, el genial Christoph Waltz, busca capturar a tres hermanos. Para esto, le promete al esclavo Django (Jamie Foxx), darle la libertad si lo ayuda a atraparlos.

Este trabajo es sumamente poco habitual, ver un hombre de color a la par de un blanco causa alboroto por donde pasa. La sociedad entre ellos se convierte en amistad y el "dentista" de ideas igualitarias, King Schultz se roba casi todas las escenas.

Como en todo film con un héroe, también tiene que existir la damisela en apuros, en este caso, la esposa que aún se encuentra esclava Broomhilda (Kelly Washington). Ambos planean recuperarla de su dueño actual, un joven heredero repulsivo a cargo de Leonardo DiCaprio. 
Por supuesto, los planes no salen como esperaban, todo se complica y, como bien se espera de Tarantino, el público termina salpicado de tripas, sangre y sesos.

Es entretenida, exagerada, grotesca. Waltz está sencillamente impecable y tiene su Oscar bien ganado.
Tiene momentos muy graciosos (como la escena del Ku Klux Klan), y pequeños momentos bizarros, como volver a ver a Don Johnson o que aparezca Franco Nero, un icono en este estilo de películas y que se hizo famoso por su papel de Django.
Mi única y mayor queja, la exagerada duración de la película.

Poco después, se estrenó la esperada Lincoln dirigida por Steven Spielberg. Entrando en el género biopic, se concentra en la presidencia del famoso presidente norteamericano durante la última parte de la Guerra Civil, en especial, cuando decide presentar la enmienda que prohibe la esclavitud.

Me pasó dos cosas con esta película. Una, me di cuenta que una historia cuando está bien contada y actuada, puede atraparte aunque no sea un tema de tu conocimiento. La segunda, que desde ahora en adelante, el rostro que vendrá a mi mente cuando piense en este presidente norteamericano se me confundirá con el de Daniel Day Lewis.

Como desconozco en detalle la historia de los Estados Unidos, no puedo opinar sobre lo verídico de los hechos que se presentan. Lo cierto es que la carrera contra reloj para lograr los votos necesarios para aprobar esa ley, antes que la guerra termine y el sur tenga opción de oponerse, convierte la película en un thriller político altamente entretenido que nos muestra que la política es sucia desde hace tanto que da vergüenza.

El elenco es impecable, que Danielito es un excelente actor es indiscutible. Que Sally Field (que interpreta a su esposa), es muy buena actriz, nadie lo duda. Tommy Lee Jones,  como uno de los congresistas, logra grandes momentos emotivos y también David Strathairn, como la mano derecha del presidente. Pero también hay otros grandes actores en pequeños papeles que terminan redondeando una excelente película sobre los trapos sucios de la política, aún bajo la tutela de una de las figuras emblemáticas de los parientes del norte.

Comentario aparte para los personajes de James Spader, que es uno de los enviados a "conseguir" los votos necesarios y para el de Lee Pace, que a pesar que me encanta, hace un rol repulsivo por lo que respresenta su ideología.

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lunes, 22 de abril de 2013

Los Diletantes

No tengo vergüenza en decir que suelo leer libros clasificados dentro del género sobrenatural romántico. 
Dentro de esto, se encuentran libros más orientados al público adolescente como otros que son tendientes a adultos.
El año pasado leí tres que se incluyen en el género. 

"Damon: Almas Oscuras" de L.J. Smith,  parte de la saga en la que se "basa" la serie televisiva The vampire diaries. Uno de los raros casos donde la serie supera por mucho a los libros. Las novelas son aburridas, con personajes planos, sosos y una trama ridícula.

Luego seguí con el libro "El Día del Juicio Final", número 11 de la saga Vampiros Sureños de Charlaine Harris, en la que se "basa" la serie True Blood.
A diferencia de otras novelas, es orientada a público adulto, con alta dosis de sexo y muchos misterios para resolver pero, al ser tantas, se ha vuelto pesada y repetitiva.


Menos mal que Antonia Romero me permitió hacer una lectura de su primer libro dentro del género sobrenatural juvenil en forma anticipada, lo que fue todo un honor y aire fresco.

"Los Diletantes. El quinto sello", nos presenta a Ada, una joven que se recupera de una presunto accidente donde ha perdido a sus padres. Viviendo en un nuevo lugar, adaptándose a cambios que no son sólo físicos y emocionales, su único refugio es la música. Es así como conoce a Andrew, un joven pianista prodigio que acepta darle clases de piano y que esconde un gran secreto.

Junto a Ada, los lectores iremos descubriendo toda una categoría de razas vampíricas, acompañada de buena música y una historia de amor que se las trae.

Con pequeños toques de estilo gótico victoriano, es una novela que se disfruta y que invita a seguir leyendo. Para las que babearon con Edward Cullen, las invito a enamorarse de Andrew, que posee el encanto de un caballero inglés del siglo XIX.
Además, les aseguro que Ada es una joven más cercana e interesante que Bella.



"Ada tiene dieciséis años y acaba de perder a sus padres en un accidente. Desde que despertó del coma tiene extrañas pesadillas que la atemorizan y cuando alguien la toca recibe visiones de sus vidas. Su hermana se hace cargo de su tutela y se la lleva a vivir con ella a un pequeño pueblo, cercano a Barcelona. Ada intenta integrarse, y acepta retomar sus clases de piano con Andrew, un misterioso y joven profesor que despierta en ella sentimientos contradictorios. Pero cuando su piel roza la del joven inglés se muestra ante ella un personaje de otra época, un accidente de caballo y su muerte. Andrew ayudará a Ada a recordar lo que ocurrió realmente la noche en que murieron sus padres, le mostrará un mundo de oscuridad en el que cuatro razas de vampiros pueblan la Tierra. Descubrirá que su destino era ser una Diletante y tendrá que aceptar una realidad de la que ya no puede escapar y en la que quizá no pueda sobrevivir."

viernes, 12 de abril de 2013

Anna Karenina (desafío Clásicos)

"En 1877, ocho años después de la publicación de Guerra y paz, Tolstói puso punto final a su novela “Anna Karenina”, una de las obras más grandes de la historia de la literatura. Su trama, inspirada en algunos incidentes reales y marcada por las preocupaciones éticas generadas por la crisis espiritual que atravesaba el autor, acaba centrándose en el adulterio de la protagonista, una de las tres historias conyugales que se entrelazan en la obra. Reducir sin embargo esta magnífica novela a tal anécdota, por importante que sea en ella, es no hacer justicia a unas páginas en las que late de forma verídica casi el entero registro de las pulsiones y pasiones humanas comunes a todos."


Anna Karenina es un libro que estaba en mis estanterías desde hacía años. Era la típica novela que siempre me decía a mi misma que tenía que leer pero que me daba pereza comenzarla, principalmente por prejuicios.
De una extensión considerable, no era eso lo que me detenía, sino que fuese rusa. Las novelas rusas suelen ser depresivas, tristes y lentas.
No saben cómo me lamenté no haberla leído mucho antes. Es una obra de arte, excelente y adelantada a la época.

Debo agradecerle a Joe Wright,  que decidiera hacer una nueva adaptación de esta novela porque fue el empujón que necesitaba para comenzar a leerla y una vez que se empieza, se devora.

La historia principal es conocida. Anna Karenina, es una mujer joven de la aristocracia rusa con un matrimonio por conveniencia, que viaja para reconciliar a su hermano infiel con su mujer, conociendo al conde Vronsky, un joven oficial con el que el coqueteo se irá transformando en una atracción irresistible para los dos.

El tema de la infidelidad es central en la historia, los personajes principales se ven afectados por esta decisión que los afectará en sus vidas. La culpabilidad ante Dios y ante la sociedad, que sólo critica a la mujer adúltera y la estigmatiza, hacen que el peso de la traición caiga casi por entero en Anna, que es vista como mala esposa y mala madre.
Mientras que los hombres pueden continuar con sus vidas normales, la mujer debe estar prácticamente encerrada, lejos del escrutinio público o donde pueda verse expuesta a la crítica de sus pares. Todo esto la conducirá a un trágico desenlace.

Pero sería muy sencillo quedarse con esta análisis, la obra es mucho más interesante y hasta divertida. Porque a este triángulo amoroso, se le suman numerosas historias paralelas que se entrecruzan. Stiva (el hermano de Anna) y su esposa Dolly. Levin, amigo de Stiva y enamorado de Kitty (la hermana pequeña de Dolly), que a su vez, estaba enamorada de Vronsky.

Todas las historias aportan a la narrativa y cada una es interesante por sí misma. La lectura es ágil, con una fuerte crítica a la alta sociedad rusa llena de hipocresía y de antivalores, que está más preocupada por mirar hacia Francia que a su propia cultura y tradiciones.

Analizando los personajes, Levin es quien me ha caído mejor, representa al "héroe" de la historia. Una persona compleja, llena de preguntas existenciales, que busca la felicidad en la sencillez de su vida en el campo y en su amor constante por Kitty.
Anna, en cambio, nunca me terminó de simpatizar. No por su decisión de perseguir el amor a pesar de la oposición, sino porque me resultó inmadura y caprichosa. Una mujer hecha y derecha, que está casada y tiene un hijo, pero que se comporta como una adolescente con las hormonas alteradas.
Stiva, es el toque "gracioso", trabaja para el gobierno, se aprovecha de la burocrasia, despilfarra su dinero, un hedonista que ama las mujeres y la buena comida, pero que en el fondo tiene un buen corazón.

Ya había visto versiones cinematográficas de este libro, por lo que las líneas generales me eran conocidas, pero la novela supera por lejos cualquiera de sus adaptaciones.

La última es la de Joe Wright, director de películas como Orgullo y Prejuicio y Expiación. 
Como en todas sus películas de época, se cumplen dos premisas. Trabaja Keira Knightley y es estéticamente impecable.

Keira está bellísima en los maravilloso trajes que se ganaron un Oscar, pero no existe química entre ella y Aaron Johnson (Vronsky), quien no me parece seductor y ni siquiera tiene pinta de hombre, es casi un niño. Jude Law está correcto en su papel de marido engañado de fuertes convicciones morales y aburrido hasta los pocos pelos que le quedan.
Los secundarios están correctos, delegando en Matthew Macfadyen, el peso de ser el toque de comicidad pero convirtiendo el papel a ser un tanto caricaturesco.

Lo que más me gustó de la película, el aspecto teatral con el que se filmó, donde la historia transcurre en un teatro y su contnuidad lo aportan los cambios de escenografía y las mismas bambalinas. La música de Dario Marianello es hermosa, con reminiscencias rusas. El vestuario es magnífico y la fotografía es bella (con la escena final, ya se pagó la entrada).

Lo negativo, mucha importancia a la estética dejó de lado la profundidad y complejidad de los personajes y de la historia, quitándole peso e importancia a secundarios.

De todos modos, recomendable para quienes les gustan las películas de época y disfruten de un enfoque distinto para encarar un clásico.



miércoles, 20 de marzo de 2013

Los Miserables

"¿Oyes al pueblo cantar?"

Es la pregunta que vienen contestando afirmativamente las miles de personas que disfrutan de este musical desde 1980.
Basada en la novela del mismo nombre de Victor Hugo, cuenta la historia del convicto en libertad condicional Jean Valjean quien, al no encontrar trabajo honesto por culpa del papel que lo acredita como ex convicto, cambia su identidad para volver a vivir su vida; del inspector de policía Javert, que se obsesiona con encontrar a Valjean; de Fantine, la madre soltera de Cosette, que es forzada a convertirse en prostituta para mantener a su hija; de Marius, un estudiante francés que se enamora de la hija adoptada de Valjean, Cosette; Eponine, la joven hija de los Thénardiers que se enamora de Marius; los Thénardiers, que son dueños de una posada y explotan a sus clientes, y Enjolras y los otros estudiantes, que trabajan en la liberación de la oprimida clase baja de Francia.

Esta versión cinematográfica es dirigida por Tom Hopper que contaba a su favor  con la insuperable música y el triste pero esperanzador relato.
Con esto a su favor, debía acertar en dos cosas, la forma de llevarlo a la pantalla grande y la elección de los actores.
La primera puede entrar en el terreno de las apreciaciones personales, a mi me encantó, como hubo gente que se levantó y se fue del cine. En cuanto a los protagonistas,  acertó en la mayoría.
Los planos cortos, en especial durante las canciones más íntimas y emotivas, transmiten desde el sufrimiento al amor, de la miseria a la libertad. Sentimientos que los actores logran contagiar al público desde interpretaciones en vivo, ya que el director optó por no pregrabar las voces.

"Y el mundo era una canción"

Los protagonistas están impecables, me atrevería a decir que es la actuación de sus vidas en el caso de Hugh Jackman(Jean Valjean) y de Anne Hathaway (Fantine). Ambos roles están cargados de dramatismo y les permiten no sólo mostrar que son buenos actores sino también, su gran trabajo vocal.

Los secundarios no desentonan, tanto Amanda Seyfried (Cosette) como Samantha Barks (Eponine), se desenvuelven muy bien como la señorita cándida y virginal  y la enamorada no correspondida, mostrando muy lindas voces, en especial la de Seyfried que ya viene de hacer Mamma Mia. El que me sorprendió por su voz fue Eddie Redmayne (Marius), a quien vi en un par de series y películas, pero que ignoraba que podía cantar decentemente. La excepción, al menos para mi, ha sido Russell Crowe, quien interpreta a Javert con cara de necesitar laxante y con una voz forzada. Si alguien sale en su defensa, le recomiendo una visita urgente con su otorrinolaringólogo.

"Es la música de un pueblo que está subiendo a la luz"

La fotografía, vestuario y ambientación es muy teatral siendo elementos que ayudan a desarrollar esta ópera moderna.

Totalmente prohibida para quienes no disfrutan de musicales. Son unas dos horas y medias de canciones, sin mayores diálogos.

Una historia de amor, de reconciliación, de superación, de redención, que supera la barrera del tiempo y que deja, para la historia del cine, momentos imborrables como las versiones de "I dreamed a dream", "¿Do You Hear the People Sing?"  , "One more day" y "On my own". 
Momentos que ponen a prueba la calidad del rimmel a prueba de agua y la absorción de los pañuelos descartables.